Me gusta Instagram, me gusta ver fotos de la ciudad, DF y NYC por igual, ambas tienen un no sé qué que qué sé yo, te atrapan entre sus garras, sus colores brillantes y arquitectura emblemática, todo gira, todo se mueve, tanta gente, tantos sabores, tanta vida.
Sin más que decir.
Les dejo entonces mis cuentas favoritas, porque recordar es vivir...
México
@mexicodf
@mexicotravel
@mexicodesconocido
NYC
@newyorkairbook
@nycgo
@streetartnyc
Las idas y vueltas de una chilanga viviendo Nueva York, experiencias, ideas y puntos de vista.
miércoles, 11 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
Cocinera a tu cocina
En mi familia hay muy buenos cocineros, el arroz que hace mi abuela me fascina, la lasagna de mi tía me hace comer más de la cuenta, mi otra tía hace las mejores salsas y las más picosas también, digamos que la cocina es parte de nuestra vida, parte de mi vida.
Tanto mi papá como mi mamá me enseñaron lo básico y supongo que también lo "complejo", justo lo necesario para sobrevivir.
Desde chica aprendí a estar sola, y no por gusto sino por necesidad, regresando del colegio, en un principio calentaba todo en el horno de microondas, no me importaba hacer quesadillas aguadas y feas, era floja, sólo quería estar frente a la tele y comer algo, los quehaceres los dejaba siempre al final hasta que un día me cansé, me fastidié de vivir así o mejor dicho de ser así.
Aprendí a disciplinarme, aprendí a cocinar bajo mis propias normas, a experimentar, a darme el tiempo de preparar algo rico, que al final disfrutaría más que esas aguadas quesadillas. La satisfacción de poner frente a mi un plato delicioso de comida era muy bien recibido por mi cerebro y mi estómago por supuesto.
No es que sea vieja, pero en aquel entonces no usaba (porque no existía) Pinterest, no googleaba todas mis preguntas, no prendía la computadora (tardaba muchísimo en prender y en conectarse a la red ALAMBRICA) creo que ni siquiera teníamos recetarios o libros en la casa ¿qué carajos? el punto es que resultó ser todo muy intuitivo.
Pasaron los años, la tecnología avanzó, ahora ya uso Pinterest o Youtube para encontrar recetas, mi primer libro de cocina como tal mio mio fue The Joy of Cooking, me lo dio mi esposo, me encanta, literal tiene de tooooodo, y aunque sigo experimentando (con lo que encuentro en mi refri) me doy cuenta que es tan diferente de lo que era en México, porque se quiera o no, vivir en Nueva York cambia tu forma de ver las cosas, cambia tu vida, cambia hasta el paladar, quieres integrar más sabores, más cocinas a tu cocina o quizá quieras ahorrarte unos cuantos dólares haciendo tu propio hummus, o simplemente ya te gusto el curry y ahora lo usas para todo, o andas en tu etapa paleo, quién sabe.
Sea lo que sea, mi cocina es y será una forma más de reflejar mi personalidad.
jueves, 5 de marzo de 2015
Hijos bilingües y el uso de la lengua
Estando embarazada empecé a cuestionarme sobre cómo mi esposo y yo íbamos a criar a nuestra bebé. Existen miles de páginas que impulsan la idea de criar hijos bilingües, actualmente existen tantos matrimonios interraciales que enseñar o inculcar el idioma del país de origen es uno de esos sueños que se tienen cuando uno es o está a punto de ser padre.
Es un deseo incontrolable de proteger las tradiciones, los recuerdos de la propia infancia, la esperanza de poder transmitir ese sentido de pertenencia, orgullo, sensibilidad por un país que definitivamente no será visto igual, y no confundir, es posible que se cree un sentimiento de cariño, respeto y hasta orgullo, pero si se nace en un país ese país siempre será el país de origen, valga la redundancia.
Se dice fácil, pero, ¿será fácil?
Al parecer es cuestión de hablar con ellos, leer, jugar. No sé si sea suficiente. Creo que para ser completamente bilingüe se requiere no sólo de entenderlo, sino de hablarlo, escribirlo y practicarlo. Estar completamente inmerso en él. Y no es por nada pero aun quienes hemos nacido en paises hispano parlantes tenemos problemas gramaticales y de ortografía, no me imagino lo difícil que será para quienes nacen en otro país.
También existe la otra cara de la moneda, porque no sé si a ustedes les pasa pero, de repente me encuentro sin saber qué palabra usar, se me olvida por completo cual es la palabra en español que estaba pensando en inglés. Cuando llegué a NY noté algo muy chistoso, resulta que el cerebro está pensando en español, tus soliloquios internos son en español, y pum de repente te encuentras en la oficina de correos y tienes que hacer el switch a inglés y muchas veces se atrofian las palabras, pasaron meses para que pudiera cambiar de un idioma al otro con más facilidad.
Al parecer es cuestión de hablar con ellos, leer, jugar. No sé si sea suficiente. Creo que para ser completamente bilingüe se requiere no sólo de entenderlo, sino de hablarlo, escribirlo y practicarlo. Estar completamente inmerso en él. Y no es por nada pero aun quienes hemos nacido en paises hispano parlantes tenemos problemas gramaticales y de ortografía, no me imagino lo difícil que será para quienes nacen en otro país.
También existe la otra cara de la moneda, porque no sé si a ustedes les pasa pero, de repente me encuentro sin saber qué palabra usar, se me olvida por completo cual es la palabra en español que estaba pensando en inglés. Cuando llegué a NY noté algo muy chistoso, resulta que el cerebro está pensando en español, tus soliloquios internos son en español, y pum de repente te encuentras en la oficina de correos y tienes que hacer el switch a inglés y muchas veces se atrofian las palabras, pasaron meses para que pudiera cambiar de un idioma al otro con más facilidad.
En conclusión, creo que practicarlo y usarlo todo el tiempo es la mejor estrategia, no está de más contar con el apoyo de amigos, familia, maestros, que nos ayuden a corregir errores (horrores) como parkear en vez de estacionar, o yarda en vez de patio, o printadora en vez de impresora...
¿Tienen más ejemplos?
martes, 3 de marzo de 2015
5 cosas que no me gustan de la nieve
- Cuando se convierte en slush (esa textura de ciertas bebidas refrescantes).
- Cuando cae directo en tus ojos.
- Cuando se convierte en hielo y no sabes ni por donde pisar.
- Cuando llegas a casa, te quitas las botas, pasan algunos segundos y pum un charco de agua (sucia).
- El hecho de no poder llevar la carreola a todas partes.
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