- Llegué a NYC el 12 de Abril de 2013, lo recuerdo perfectamente.
- Pasaron dos años para que pudiera viajar de nuevo a mi México querido.
- El primer año estuvo lleno de nuevas experiencias, mucho trabajo y de mucha nostalgía.
- Nostalgía de la zona de confort.
- Durante el segundo año entendí lo que significa la familia.
- El valor que contiene un pequeño detalle a la distancia, como una carta o un mensaje de texto.
- Embarazo: los cambios hormonales siguen haciendo de las suyas.
- Ya tengo mi visa, el pasaporte y los boletos listos.
- Pareciera que exagero, pero dos años hicieron la diferencia.
- Soy otra persona.
- Ahora también soy madre y esposa.
- Ahora mi casa es Nueva York.
- Veo este viaje como una visita emocionante y sobrecojedora.
- Con unas ganas locas de ver a mi familia y amigos.
- De comer tacos, nopales y todo lo que he extrañado.
- Sin embargo, sé de antemano que regresaré a casa, a mi querido Brooklyn, NYC.
- Soy chilanga de origen, neoyorquina de locación.
- Mi corazón está aquí y allá.
Las idas y vueltas de una chilanga viviendo Nueva York, experiencias, ideas y puntos de vista.
miércoles, 1 de abril de 2015
Punto por punto
viernes, 27 de marzo de 2015
I wanna taco about it!
There are really good cooks in my family. To name a few:
I could go on and on, but I'm just going to say that the kitchen and the cooking are part of our life. We spend a lot of our time chatting in the kitchen, helping or stealing little bits of this and that. Have you seen that meme about Mexicans sorting the beans? Well, it's true. Since I was a kid either my mom or my grandma would ask me to help them with the beans, and now that I think about it, it might only be a distraction to keep us all calm and concentrated.
Both of my parents taught my the basics, the stuff you need to "survive" and maybe a little bit more than that. I learned to be alone from a very young age; not by choice but because of necessity. At the end of middle school I was rocking my time alone, enjoying it and finding all the perks (especially when you're a teenager).
- My grandmother's rice is the best.
- My aunt's lasagna makes me eat more than I should.
- My other aunt makes the spiciest salsas. Sometimes deathly.
- My mom's mole enchiladas.
I could go on and on, but I'm just going to say that the kitchen and the cooking are part of our life. We spend a lot of our time chatting in the kitchen, helping or stealing little bits of this and that. Have you seen that meme about Mexicans sorting the beans? Well, it's true. Since I was a kid either my mom or my grandma would ask me to help them with the beans, and now that I think about it, it might only be a distraction to keep us all calm and concentrated.
Both of my parents taught my the basics, the stuff you need to "survive" and maybe a little bit more than that. I learned to be alone from a very young age; not by choice but because of necessity. At the end of middle school I was rocking my time alone, enjoying it and finding all the perks (especially when you're a teenager).
It was not an easy ride. I have to say, at first I was sad and not very disciplined, reheating everything in the microwave oven and doing the dishes at the very last minute... a total mess. Until one day out of nowhere I got tired of my laziness and I felt this urge of being better.
So, I learned to disciplined myself.
I started to cook and experiment; to give myself the time and quality I deserve. Something delicious that would satisfy my hunger and my mind. It was more like an intuitive approach, without Pinterest recipes or YouTube videos.
Later, much later on, my lovely husband gave me my very first recipe book... precious and all mine. It is called The Joy of Cooking, the number one cook book you need and the best seller of all times. I've seen it in every house I've been into in the US.
To summarize, living in New York changes the way you cook, your taste buds are now thirsty for new stuff, like it or not there are more options and more flavors than in Mexico, and of course you want to make the fusion, to integrate your cuisine with others. That's how you get kimchi tacos or jalapeño mac&cheese.Yummy!
I started to cook and experiment; to give myself the time and quality I deserve. Something delicious that would satisfy my hunger and my mind. It was more like an intuitive approach, without Pinterest recipes or YouTube videos.
Later, much later on, my lovely husband gave me my very first recipe book... precious and all mine. It is called The Joy of Cooking, the number one cook book you need and the best seller of all times. I've seen it in every house I've been into in the US.
To summarize, living in New York changes the way you cook, your taste buds are now thirsty for new stuff, like it or not there are more options and more flavors than in Mexico, and of course you want to make the fusion, to integrate your cuisine with others. That's how you get kimchi tacos or jalapeño mac&cheese.Yummy!
jueves, 26 de marzo de 2015
Questo quelotro ¡salud!
Ojalá esta nota fuera más alegre, algo que les hiciera sonrerir y recuperar la confianza en la humanidad, como el encabezado de este post que sugiere un buen brindis. "Para todo mal mezcal, para todo bien también, salud".
Respiren profundo y entren conmigo al valle de la terrible situación del sistema de salud en Estados Unidos.
Como sabrán perfectamente, ir al IMSS o al ISSSTE es pasar todo el día entre enfermeras mala onda (por no decir otra cosa) y doctores con mal aliento. Es una joda tener que llegar a las 5am para tomar ficha, esperar, que te tomen la presión, esperar, que revisen tus documentos, esperar, ser atendido, esperar, ir a la farmacia, esperar y un largo etcétera de actividades que consumen toda tu paciencia.
Todos tenemos historias macabras que contar y razones por las qué despotricar contra el sistema.
Yo tuve la fortuna de encontrar una clínica de SSA, en dónde, sí tenía que llegar temprano para ser atendida, pero fue muy fácil crear un expediente y tener la gratuidad (serivicios y medicinas gratuitas) desde ginecólogos, exámenes de sangre, radiografías, dentistas, vacunas y hasta ortopedista, siempre lo tuve al alcance de mi mano.
Nos quejamos, pero no vemos la otra cara de la moneda, como dicen: "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido", y sí. Vivir en otro país te cambia la vida. Aquí no existen ni el IMSS ni el ISSSTE, o el Dr. Simi, tampoco la semana nacional de vacunación o el seguro popular, todo absolutamente todo se cobra y en pocas palabras ya te jodiste si no tienes seguro de gastos médicos.
El caso es que hay miles, literalmente miles de opciones, tanto de seguros como de aseguradoras. Existen subsidios por parte del gobierno que se basan en tu salario total anual, para saber que tan pobre eres, y aún así es muchísimo el dinero que se paga. Te rifaste si en tu trabajo te dan seguro médico y dental.
Sí estás muy muy jodido, tienes la opción de solicitar Medicaid, que cubre tus gastos y los medicamentos, les mentiría si les digo que incluye todo, pero lo dudo. Al menos tienes la "seguridad" de contar con algo. La cosa es que hay una línea muy delgada entre muy pobre, pobre y semi clase media, en donde ganas un poco más de lo estipulado para ser elegible para Medicaid y no lo suficiente para contratar un seguro que realmente cubra lo necesario. Repito, ya te chingaste.
Posiblemente mi punto de vista se vea opacado por mis malas experiencias, pero las pocas o muchas pláticas que he tenido al respecto concuerdan con lo fregado que está el sistema.
Daría lo que fuera por que existiera algo como el Dr. Simi (farmacias con medicamentos genéricos, que también cuentan con consultorios médicos y laboratorios a precios accesibles), si alguien sabe, por favor ¡díganmelo!
Como en todo, existen pros y contras. Tanto México, como Estados Unidos tienen sus deficiencias, debo admitir que le voy más a México en este tema.
Así que ya lo saben, el santo grial es un trabajo bien remunerado y con todos los beneficios posibles.
P.D. Hasta se extrañan las botargas bailarinas del ya citado Dr. Simi.
martes, 24 de marzo de 2015
Estambre y crochet para el alma
Estambre de lana teñido naturalmente, tijeras, gancho de bambú y proyecto terminado.
Foto tomada por Andrea Ruz, o sea, yo.
Se dice que escribir te salva de no enloquecer, el crochet también.
Apenas hace unos años empecé a tejer, no sé ni porqué me nació la curiosidad porque mi madre no lo hace y creo nunca vi a mis abuelas hacerlo (después descubrí que más bien tejían con agujas). Supongo fue la combinación de mi necesidad creativa y mi necesidad de encontrar algo que tranquilice mi mente. Paz mental.
Es la concentración. Como en yoga, tu mente y tu cuerpo se dedican a mantener las asanas, vas fluyendo con el ritmo y los cambios naturales del ejercicio. Así, tejer te mantiene concentrado en lo que haces, sobre todo cuanto debes mantener la cuenta precisa de tus puntadas y de las hileras.
Ya con más callo (experiencia) es posible hacerlo sin siquiera ver lo que estás haciendo, todavía no estoy a ese nivel.
Tejer se está convirtiendo, sino es que ya lo es, en mucho más que un hobby, ya no es cosa de abuelitas y de chambritas para bebé, es súper vangardista, con patrones y texturas muy interesantes. Se requiere de imaginación e ingenio matemático, hay quienes inclusive viven de ello, ya sea en la producción y venta o creando patrones nuevos.
Me gusta sentir la satisfacción al terminar un proyecto, por muy pequeño que sea. El setimiento de crear algo de 0 a 100% me hace sonreir. Te hace sentir bien contigo mismo.
Así que ya saben mi secreto, y ustedes ¿tienen algo parecido?
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